

Renán Paredes Ayala es realizador audiovisual establecido en Quito, Ecuador. Su interés por la exploración de las visualidades lo llevó a formarse en cine y fotografía. El entusiasmo por la investigación en torno a la creación y reproducción de imágenes le ha permitido adentrarse en la experimentación fotográfica y, a través del encuentro con diversas técnicas, aproximarse también a la preservación fílmica.
Al realizar fotografías reflexiona sobre la sensibilidad de estos materiales, la imperfección y los accidentes felices. Gracias a la fotografía experimental, ha desarrollado proyectos que exploran distintas materialidades fotosensibles y procesos como: la película instantánea Polaroid, la fotografía en formatos 35 mm, 120 y super 8, así como técnicas alternativas como la cianotipia, antotipia y la creación de fitogramas, entre otras.
Mi experiencia más enriquecedora de estar en el diplomado en fotografía experimental es poder conectar y compartir con las personas, se crea un espacio en donde podemos dialogar, descubrir y entender que la fotografía es un medio para llegar a crear lazos y despertar emociones. Cada proyecto visualizado es una oportunidad para entender las temáticas actuales y cada técnica experimental es un mundo abierto que permite encontrar una verdadera libertad creativa.
Gracias a la diversidad de visualidades compartidas en Ágora, podemos conectar con nuestras imágenes potenciándolas hacia un espacio donde nuevas revelaciones salen a la luz.

Proyecto
Destacado
Lagunas Reveladas
Es un proyecto que surge a partir de la conexión que puede existir entre la fotografía y naturaleza, entendiendo a la superficie fotográfica como un cuerpo vivo el cual es capaz de movilizar y conectar con otras sustancias que agitan su propia superficie fotosensible. Estas relaciones existentes entre sustancias, emulsiones y capas que se encuentran en la propia materialidad fotográfica, crean un enlace con la naturaleza por medio de su agua, es así que cuerpos multiespecie hacen simbiosis dentro de la materialidad de las instantáneas. Se crea un nuevo hábitat para la imagen con la naturaleza, el cambio se vuelve visible en el cuerpo fotográfico y los microorganismos que viven en el agua de las lagunas hacen que una fotografía se transforme continuamente.
La interacción de múltiples agencias humanas y no humanas con el pasar del tiempo transforman las superficies fotográficas y nos invitan a imaginar nuevos paisajes, lugares, formas y colores posibles, las mismas que se revelan en conjunto con la naturaleza para narrar la actual crisis ambiental y contaminación que atraviesan las lagunas.











