

Soy Alejandro Montoya, colombiano, y vivo en Berlín desde 2015, donde completé mis estudios en negocios internacionales con enfoque en ingeniería. Curioso y siempre explorando, compré mi primera cámara a los 17 años, y fue ahí donde comenzó mi pasión por la fotografía.
En Berlín he participado en dos proyectos de fotografía en la Volkshochschule Berlin y en un proyecto con la Ostkreuzschule, cada uno culminando en su respectiva exhibición. A través de estas experiencias he buscado dar dirección a mi estilo fotográfico, así como adquirir mayor experiencia mediante el trabajo en grupo y el intercambio con profesores.
Actualmente trabajo principalmente con fotografía digital, experimentando de forma constante con las formas y patrones que encuentro en mi día a día. Me interesa especialmente conectar y trabajar con personas, capturando momentos de absoluta presencia, aunque también encuentro inspiración en objetos que me permiten representar la riqueza infinita del presente. Esto lo hago “congelando el tiempo” a través de largas exposiciones y dobles exposiciones.
Estoy actualmente cursando el diplomado de Agora en Fotografía Experimental y, aunque en los últimos meses no he estado tan atento debido a la preparación de una exhibición en enero, los primeros dos meses en los que pude asistir a las charlas me dejaron realmente sorprendido. La cantidad de información que ha recopilado la escuela es enorme, y el acceso a la biblioteca y a todo el material disponible es algo muy admirable.
También me ha llamado mucho la atención la facilidad que tenemos los estudiantes para comunicarnos con los profesores, esa cercanía hace que el proceso de aprendizaje sea mucho más fluido. El diplomado está organizado de una manera muy clara, comenzando con una introducción a distintas técnicas experimentales, pasando luego a una etapa donde cada estudiante puede profundizar en una especialización, y avanzando hacia el desarrollo de un proyecto personal acompañado y supervisado, lo que le da mucho sentido al proceso.
Aunque en este momento mi atención ha estado dividida, la experiencia que he tenido hasta ahora ha sido muy valiosa y me ha dejado con muchas ganas de seguir profundizando.
Cayendo en el presente (2025)
A veces, el tiempo pierde su significado habitual: desaparece. Alguien baila — y de pronto no hay pasado, no hay futuro, solo este único instante.
Los pensamientos se aquietan, el cuerpo se mueve por sí solo. Todo se vuelve simple. En esos instantes surge una presencia especial — un ser profundo, infinito.
Estas imágenes capturan precisamente eso: el paso de pensar a SENTIR, de hacer al SER — habitando plenamente el aquí y el ahora.
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