

Soy fotógrafa y vivo en el hermoso condado de Hampshire, en el sureste de Inglaterra. Me especializo en fotografiar flores, naturaleza y sujetos macro, con un interés particular por los primeros planos y los detalles a pequeña escala. Gracias a mi experiencia en investigación química, también tengo interés por la fotografía científica.
Me interesan los proyectos de conservación y he colaborado como fotógrafa voluntaria con la Fleet and District Beekeeper's Association y la Fleet Pond Society (estudio de polillas en Fleet Pond).
Mi trabajo ha sido reconocido en concursos internacionales y se ha expuesto en varias exposiciones colectivas, entre ellas la Sony World Photography Awards Exhibition 2025 en Somerset House, Londres; la 18.ª International Garden Photographer of the Year (IGPOTY) Exhibition en Kew Gardens; y la 39.ª AOP Awards Showcase (Association of Photographers) en Londres. Varias de mis imágenes han aparecido en publicaciones y medios de comunicación locales y nacionales.
Mi experiencia en Ágora ha sido muy positiva. Formar parte del curso y de la comunidad me dio la estructura, la formación y la motivación necesarias para crear un proyecto en clorotipia, una técnica que nunca había probado antes. Las reuniones con los mentores y otros estudiantes, sus aportaciones y el seguimiento durante el proyecto final fueron fundamentales para seguir experimentando y desarrollar nuevas ideas.

PROYECTO FINAL
1. ¿Cuál era tu trayectoria fotográfica antes de unirte a Agora?
Mi trayectoria fotográfica empezó mientras estudiaba mi doctorado en química en Barcelona. Durante esos años asistí a clases de laboratorio fotográfico en el Espacio Fotográfico Pati Llimona, donde también participé en talleres de fotografía general y retrato. Me fascinaba la fotografía analógica y disfrutaba revelando imágenes en blanco y negro, además de experimentar con cianotipias y con fotografía estereoscópica en diapositivas.
Al terminar mis estudios me fui a vivir a Inglaterra, donde empecé a explorar la fotografía digital. Durante años me centré en la fotografía de naturaleza y macro, y más recientemente he estado explorando las exposiciones múltiples.
Echaba de menos las técnicas experimentales y el proceso manual, y en septiembre de 2024 decidí participar en el Diploma en Fotografía Experimental de Ágora para seguir aprendiendo y conectar con otras personas interesadas en la fotografía experimental.
2. ¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste durante el programa y cómo lograste superarlo?
El mayor desafío fue realizar el proyecto final. En el Curso de Especialización decidí estudiar las técnicas de impresión solar porque me interesa la fotografía sustentable y me especialicé en la clorotipia para trabajar con plantas de mi propio jardín.
En clorotipia, la imagen final depende de factores como la intensidad de la luz solar, la duración de la exposición, la humedad, la temperatura y el tipo de hoja. Como vivo en Inglaterra, las condiciones favorables para obtener resultados en un tiempo razonable solo se dan durante unas pocas semanas al año. Esto me obligó a organizarme muy bien, tener claro qué quería hacer y preparar los materiales con antelación, además de estar atenta a las condiciones ambientales para aprovechar al máximo los días soleados.
Otro reto importante fue aprender a convivir con la incertidumbre del proceso, ya que cada hoja respondía de manera distinta y no existe un control total sobre el resultado. Aceptar esa variabilidad y trabajar con ella, en lugar de intentar dominarla, terminó siendo una parte esencial del proyecto.
3. ¿Qué clase o técnica transformó más tu forma de trabajar y por qué?
La técnica que más transformó mi forma de trabajar fue la clorotipia. Este proceso exige planificación, paciencia y atención a las condiciones ambientales. Nunca antes había experimentado con las propiedades fotosensibles de las plantas para crear imágenes, y descubrir que podían funcionar como superficies sensibles a la luz abrió una nueva forma de entender el proceso fotográfico.
A diferencia de otras técnicas más inmediatas, la clorotipia es un proceso lento e incluso en condiciones favorables, la imagen necesitaba un mínimo de uno o dos días para formarse. Además, al utilizar hojas naturales como sustrato fotográfico, tuve que aprender qué tipos de hojas respondían mejor a la luz y cuáles ofrecían mejores resultados.
Trabajar con esta técnica implicó adaptarme al tiempo que requiere la formación de la imagen, sustituir el papel fotográfico por sustratos vegetales y aceptar la incertidumbre del resultado.
4. ¿Qué papel jugaron tus mentores y la comunidad de Agora para ayudarte a llegar hasta este punto?
El acompañamiento de Pablo Giori, Célica Véliz y de la comunidad de Ágora fue fundamental en todo el proceso. Las reuniones mensuales online fueron muy valiosas, ya que compartir mis avances con los mentores y otros estudiantes, escuchar sus aportaciones y ver cómo evolucionaban sus proyectos me motivó a seguir experimentando.
La mentoría individual con Pablo durante el desarrollo del proyecto final también fue muy enriquecedora. En nuestras reuniones pude resolver dudas y recibir comentarios concretos. Las charlas me hicieron reflexionar sobre la estructura del proyecto, la definición del mensaje, la selección del contenido y la secuenciación de las imágenes. Pablo también compartió referencias de su biblioteca de fotolibros y analizamos ejemplos contemporáneos que me permitieron explorar nuevas ideas.
5. ¿Qué le dirías a alguien que está pensando en inscribirse, pero todavía no ha tomado la decisión?
Recomendaría visitar la página web del diploma para conocer las técnicas que se trabajan en cada bloque del curso. En el primer bloque se exploran de manera general 62 técnicas experimentales, y en el bloque de especialización se profundiza en varias de ellas.
Si a la persona le interesan las técnicas experimentales y quiere desarrollar un proyecto fotográfico, la animaría a inscribirse, porque mi experiencia ha sido muy positiva. Formar parte del curso y de la comunidad me dio la estructura, la formación y la motivación necesarias para crear un proyecto en clorotipia, una técnica que nunca había probado antes. Además, la comunidad de Ágora crea un espacio acogedor y de apoyo, ideal para explorar y descubrir nuevas formas de hacer fotografía.


















